Diamantes de laboratorio redondos

Descubre nuestra colección de diamantes de laboratorio redondos certificados. El corte más icónico y luminoso, disponible en distintos quilates y calidades.

Qué es el diamante redondo brillante

El diamante de corte redondo brillante es el más popular del mundo por un motivo sencillo: maximiza la luz. Con sus 57 o 58 facetas distribuidas de forma precisa y simétrica, este corte convierte cada rayo de luz en destellos de fuego y brillo que ningún otro corte iguala. En Diamante de Laboratorio trabajamos exclusivamente con diamantes redondos creados en entornos controlados, con las mismas propiedades físicas, químicas y ópticas que un diamante extraído de la tierra, pero con un origen responsable y un precio significativamente más accesible.

El corte redondo brillante fue desarrollado y perfeccionado a lo largo del siglo XX por gemólogos y matemáticos que estudiaron cómo la luz interactúa con el diamante. El resultado es una geometría que, cuando está bien ejecutada, devuelve casi toda la luz que entra, minimizando las pérdidas por los lados o la base. Esa es la razón por la que domina el mercado: no hay corte que produzca más brillo por quilate.

Por qué elegir un diamante redondo de laboratorio

Los diamantes de laboratorio no son imitaciones ni simulaciones. Son diamantes reales, con la misma composición de carbono cristalizado y la misma dureza (10 en la escala de Mohs) que los diamantes naturales. La diferencia está únicamente en su origen: en lugar de formarse bajo la corteza terrestre durante miles de millones de años, crecen en reactores de alta tecnología en cuestión de semanas.

Elegir un diamante redondo de laboratorio frente a uno natural tiene ventajas claras. En primer lugar, el precio: por el mismo presupuesto puedes acceder a un diamante considerablemente más grande o de mayor calidad. En segundo lugar, la trazabilidad: cada piedra está certificada por laboratorios internacionales como el IGI, que documentan sus características de forma independiente. Y en tercer lugar, la sostenibilidad: el proceso no implica extracción minera, no genera impacto en ecosistemas naturales y tiene una huella de carbono significativamente menor cuando se produce con energía renovable.

Cómo se crea el corte redondo brillante en laboratorio

El proceso empieza con la creación del diamante bruto. En Diamante de Laboratorio trabajamos con diamantes producidos mediante dos tecnologías: CVD (Chemical Vapour Deposition), que deposita capas de carbono sobre una semilla de diamante en una cámara de vacío con gases a alta temperatura, y HPHT (High Pressure High Temperature), que replica las condiciones de presión y temperatura del interior de la Tierra.

Una vez obtenida la piedra bruta, los talladores la analizan para determinar el mejor aprovechamiento posible. En el caso del corte redondo, la geometría es muy exigente: cada faceta debe estar colocada con una precisión de décimas de grado para que el resultado sea un brillante que devuelva la luz correctamente. Un corte mal ejecutado —demasiado profundo o demasiado plano— hace que la luz se escape por los laterales o la base, reduciendo drásticamente el brillo de la piedra. Por eso en los certificados IGI el apartado de talla es uno de los más relevantes.

Las 4Cs del diamante redondo de laboratorio

Talla

En el corte redondo brillante, la talla es el factor más determinante del resultado visual. El IGI clasifica la talla en cinco grados: Excelente, Muy Bueno, Bueno, Regular y Pobre. Para un redondo, recomendamos no bajar de Muy Bueno, y si el presupuesto lo permite, apostar por Excelente. La diferencia en brillo entre un corte Excelente y un corte Bueno es apreciable a simple vista. También hay que prestar atención al pulido y la simetría, que el certificado evalúa por separado y que influyen en cómo la luz interactúa con cada faceta.

Color

El color en los diamantes se mide en una escala de D (incoloro) a Z (amarillo o marrón visible). Para un redondo brillante montado en oro o platino, el rango D-E garantiza un aspecto completamente incoloro. Los diamantes de laboratorio tienden a producirse con colores más altos de forma natural, lo que los hace especialmente competitivos en los rangos premium.

Pureza

La pureza describe las inclusiones internas y marcas externas del diamante. La escala va de FL (sin inclusiones) a I3 (inclusiones visibles a simple vista). Para el uso cotidiano en joyería, un diamante de pureza VVS1 o VVS2 es prácticamente perfecto a simple vista aunque no lo sea bajo lupa de 10 aumentos.

Quilates

El quilate mide el peso del diamante, no su tamaño físico, aunque ambos están relacionados. Un diamante redondo de 1 quilate tiene aproximadamente 6,5 mm de diámetro. Los pesos más demandados para anillos de compromiso se sitúan entre 1,5 y 5 quilates. Con un diamante de laboratorio puedes acceder a piedras de mayor peso con el mismo presupuesto que en el mercado de diamantes naturales, lo que permite elegir un tamaño que antes resultaba inaccesible.

Certificación IGI para diamantes redondos de laboratorio

Todos los diamantes redondos de laboratorio de nuestra colección están certificados por el IGI (International Gemological Institute), uno de los laboratorios gemológicos más reconocidos del mundo y referente en la certificación de diamantes de laboratorio. El certificado IGI documenta las 4Cs de cada piedra, su origen (laboratorio), el método de creación (CVD o HPHT), las propiedades ópticas y el grado de fluorescencia.

Este documento es fundamental por varias razones: garantiza que lo que compras es exactamente lo que se describe, facilita la comparación entre piedras, y aporta un respaldo objetivo en caso de reventa o tasación. Cada certificado incluye un número de referencia que permite verificar su autenticidad directamente en la web del IGI. En Diamante de Laboratorio no vendemos diamantes sin certificación.

Cómo elegir tu diamante redondo de laboratorio

Para elegir bien, lo primero es definir qué importa más: brillo absoluto, tamaño visible, presupuesto ajustado o combinación de todo. En los redondos, la talla es innegociable —no bajes de Excelente— porque es el factor que más impacta en el resultado visual. A partir de ahí, ajusta el color y la pureza según la montura que vayas a usar.

Nuestro equipo puede ayudarte a seleccionar la piedra adecuada según tu presupuesto y el diseño de la pieza que quieras crear.

Preguntas frecuentes sobre los diamantes de laboratorio redondos

Sí. Los diamantes de laboratorio son diamantes reales, no simulantes. Tienen exactamente la misma composición química (carbono puro cristalizado), la misma estructura molecular (cúbica) y la misma dureza (10 en la escala de Mohs). La única diferencia es el origen: uno se forma en la naturaleza y el otro en un reactor de alta tecnología. Un gemólogo no puede distinguirlos a simple vista, y para diferenciarlos se necesitan equipos especializados.

El corte redondo brillante es el que mayor brillo y fuego produce por diseño. Sus 57 o 58 facetas están distribuidas matemáticamente para maximizar el retorno de luz. Otros cortes como el ovalado o el cushion tienen un gran atractivo visual, pero el redondo sigue siendo el estándar de referencia en términos de luminosidad.

El proceso de producción en laboratorio es reproducible y escalable, lo que elimina los costes de extracción minera, transporte y toda la cadena logística que arrastra el diamante natural. 

Sí. El IGI es uno de los principales laboratorios del mundo en certificación de diamantes de laboratorio. Sus certificados para lab diamonds son equivalentes a los de diamantes naturales en rigor y detalle, e incluyen información específica sobre el método de creación (CVD o HPHT) y el origen de la piedra.

Un diamante redondo de 1 quilate pesa exactamente 0,2 gramos y tiene un diámetro de aproximadamente 6,5 mm, con un grosor de unos 3,9 mm.